María Gladys Escobar / Bogotá
Unir tubos con chispeantes soldaduras para dar vida al gasoducto colombo-venezolano es una labor frecuente en estos días a lo largo de este trazado, que mide 224.4 kilómetros, debido a que se están desarrollando las últimas obras con miras a inaugurarlo el próximo mes de junio.
El anuncio que realizó el presidente Alvaro Uribe esta semana en cuanto a que las obras del gasoducto avanzaban y se acercaba su culminación, fue ratificado por firmas de ingeniería que trabajan a lo largo del tramo colombiano como Cosacol.
Según directivas de dicha empresa, se está trabajando a toda máquina para que el plan propuesto no tenga ningún atraso. Para su presidenta, Mariella Ayala Mejía, el buen desempeño logrado en la realización de esta obra servirá para que las firmas de ingeniería colombianas ganen terreno en futuros proyectos de este estilo.
“El gasoducto significó una gran oportunidad para compañías como la nuestra que fue contratada por las venezolanas Confurca y Trime.CA para construir 40 kilómetros de los 88,5 kilómetros que están en territorio colombiano”, dijo la directiva.
La ejecutiva se mostró confiada en que si se define una ampliación del gasoducto hacia Panamá tendrán más oportunidades porque ya se conoce la idoneidad de quienes participaron.
Espacio
En opinión de la directiva, el compromiso de Venezuela de darle espacio a las empresas colombianas se cumplió, pues no sólo se contrató mano de obra nacional sino que se suministraron servicios y equipos.
Cabe destacar que en el desarrollo del gasoducto, que va desde el Campo Ballena en el departamento de la Guajira en Colombia hasta el Lago de Maracaibo en Venezuela, se invirtieron cerca de 335 millones dólares y parte de estos recursos se destinaron para contratar empresas colombianas.
La directiva considera que el gasoducto y en general el repunte que ha experimentado la contratación de servicios petroleros fueron factores que llevaron a que la firma mejorara su desempeño económico.
Datos de Cosacol muestran que de ingresos cercanos a los 30 millones de dólares que tuvieron en 2006, pasarán este año a aproximadamente 90 millones de dólares.
“Estamos confiados en que esta dinámica continuará, pues el mayor interés por desarrollar la actividad de petróleo y gas del país permitirá que se siga haciendo obras de infraestructura”, dijo Ayala
Fuente: La República, Abril 20 de 2007